Grand Central Terminal (89 E 42nd St.) (1913)
El resumen… Fue diseñada en 1903, inaugurada en 1913 y restaurada entre los años 1994 y 2000.

Es la sucesora de Grand Central Depot y Grand Central Station, construidas en este mismo espacio.
Ocupa varias manzanas, con límites en 42nd St., 45th St. y Vanderbilt Ave., Park Ave. Una de sus fachadas está unida a Metlife Building.
Es una de las estaciones de tren más grandes del mundo en cuanto al número de andenes, con 44, distribuidos en dos niveles subterráneos y, también, por sus 67 vías.
Diseñada por las firmas de arquitectura Reed & Stem, y Warren & Wetmore en estilo Beaux-Arts.

A destacar la fachada principal, el frontón coronado por la obra de Jules-Felix Coutan de 1914, Glory of Commerce, un grupo escultórico que representa a Mercurio, dios del comercio, acompañado por Hércules, semidiós, símbolo de fuerza y Minerva, diosa de la sabiduría, la medicina y las artes. Y, por supuesto, el reloj de Tiffany de 4 metros.
En cuanto a los materiales, nobles y variados, destacan: piedra, granito, mármol, bronce, acero, vidrio, hormigón, los característicos azulejos de Guastavino,…

En el interior sobresale el Main Concourse, el vestíbulo principal, con su techo elíptico y abovedado y el mural “Celestial Celling” (Techo Celestial) o Cielo Estrellado realizado por Paul César Helleu, que representa las constelaciones del zodiaco con miles de estrellas. Sin olvidarnos del quiosco de información y su reloj de cuatro caras, la enorme bandera americana y las grandes escaleras.
A lo largo de los diferentes espacios de la estación nos vamos encontrando con una infinidad de elementos funcionales y decorativos,… mostradores y taquillas, enormes ventanas y rejas ornamentales, candelabros y lámparas, además de escaleras de mármol, balaustradas y balcones, relojes, azulejos de Guastavino… y mucho más. Muy representativas son las inconfundibles rampas y los pasajes de la estación que facilitan el flujo continuo de pasajeros.
El vestíbulo Inferior, justo debajo del Main Concourse es conocido como Dining Concourse o Food Concourse y está repleto de opciones gastronómicas.
Hablando de restauración, destacar Oyster Bar (1913), el restaurante más antiguo de Grand Central y sus techos de Guastavino.
Por supuesto, cuenta con estas designaciones de “landmark” y lugar histórico… “U.S. National Historic Landmark”, “U.S. National Register of Historic Places” y “New York State Register of Historic Places”.
Realmente llegar al vestíbulo principal de Grand Central, impresiona. Te traslada a otras épocas, desde los viajes de lujo a la de la guerra fría y los espías.
No solo llegas el vestíbulo de la terminal, llegas a un vestíbulo precioso de esta ciudad.
Hoy día no solo es una estación de ferrocarril por el que diariamente pasan miles y miles de pasajeros, es mucho más, un lugar de encuentro, destino turístico,… uno de los lugares más emblemáticos y visitados de la ciudad y, como tal, requiere una mayor profundización.
Mucho más de Grand Central Terminal, profundizando…
Aunque muchos la conocen como Grand Central Station, realmente se llama Grand Central Terminal por estar construida sobre la antigua estación que llevaba este nombre.
Diseñada por las firmas Reed & Stem y Warren & Wetmore, es un gran ejemplo del estilo Beaux-Arts. Los 44 andenes subterráneos y 67 vías (41 en el nivel superior y 26 en el inferior), hacen de Grand Central una de las estaciones más grandes del mundo en este concepto. No todas se utilizan para el tráfico de pasajeros, también había y hay para mercancías, correos, equipajes, basura,…
Fue diseñada en 1903, inaugurada en 1913 y sometida a una importante restauración entre los años 1994 y 2000.
Su construcción transformó la zona para siempre, dio vida a la ciudad que actualmente conocemos.
Me encanta esta frase que aparecía en los folletos publicitarios de la época “una atracción turística general donde uno se deleita en holgazanear, admirando su belleza y sus líneas simétricas, un poema en piedra».
Por supuesto, cuenta con estas designaciones de “landmark” y lugar histórico… “U.S. National Historic Landmark”, “U.S. National Register of Historic Places” y “New York State Register of Historic Places”.
Es una estación de conexión de trenes, metro y peatones, además de con edificios cercanos.

Si que es grande… ocupa varias manzanas, delimitada por 42nd St., 45th St. y Vanderbilt Ave., Park Ave. Si nos fijamos también limita con un desconocido callejón muy antiguo llamado Depew Place, ubicado entre 45th St. y Park Ave. Una de sus fachadas está unida a Metlife Building.
Tiene diferentes entradas, y los vehículos acceden a través de Park Ave., sobre 42nd St.
Hoy día no solo es una estación de ferrocarril por el que diariamente pasan miles y miles de pasajeros, es mucho más, un lugar de encuentro, destino turístico,… uno de los lugares más emblemáticos, visitados y fotografiados de la ciudad.
Algo de su historia… Muy interesante, es un reflejo de su tiempo, de la evolución de la ciudad.
Todo comienza con el problema de contaminación, ruido, suciedad y peligro que suponían las locomotoras a vapor que se utilizaban en esa época.
A mediados del siglo XIX, una de las medidas para combatirlo fue prohibir su entrada a la ciudad, al sur de la calle 42.
Como curiosidad decir que los pasajeros debían completar el resto del viaje hacia el sur en coche de caballos.
Y, así entra en juego una de las figuras más influyente de la época… Cornelius Vanderbilt apodado “Comodoro”. Con su gran imperio centrado en el transporte, incluido el ferrocarril, marcó el rumbo de esta ciudad.
Vanderbilt, en la década de 1850, se dio cuenta del “lio” de empresas que competían en esta industria.
Es muy reveladora esta frase suya «Las personas que llegan a Nueva York deberían entrar a un palacio al final de su viaje, y no a un cobertizo».
En la estación actual podemos ver una placa “The Vanderbilts and Grand Central” con algo de información de la relación de la familia con la estación.
Vanderbilt unió los ferrocarriles Hudson River, New York Central, ambos de su propiedad y fusionados en “New York Central and Hudson River Railroad”, y New Haven y Harlem, que operaban en la zona, para construir una estación… Grand Central Depot, diseñada por John B. Snook.
En el momento de su construcción, en 1871, la zona estaba alejada del “centro” comercial de la ciudad, situado al sur, en Lower Manhattan.
La estación era un edificio precioso con 3 torres, correspondientes a las vías de estas tres compañías y, curiosamente, cada una de ellas con su propia sala de espera. De ladrillo, hierro forjado, vidrio,…
La estación consiguió ayudar en el continuo ajetreo e incomodidad que suponía tres estaciones separadas, cada una de ellas con mucho tránsito.
Sin embargo, pronto resurgió el problema con tantos trenes, pasajeros, carruajes, caballos, mercancías,…
Además, el ferrocarril aún circulaba a nivel de calle, lo que provocaba accidentes continuos y ponía en riesgo a peatones y viajeros.
Desde la estación, continuar la ruta al sur se hacía en trenes tirados por caballos, una estampa difícil de imaginar hoy en día.
En 1874 se llevó a cabo una importante reforma para permitir a los trenes que llegaban por el norte ir por el túnel de Park Avenue (en aquel momento 4th Avenue) desde la calle 96 y circular bajo tierra, reduciendo así los riesgos de hacerlo por una calle abarrotada.
La construcción de esta estación supuso un gran impulso para la zona. Sin embargo, a principios del siglo XX el edificio se quedó obsoleto y anticuado para satisfacer las crecientes necesidades. En 1901 fue ampliado, dando lugar a la llamada Grand Central Station.
Hay que decir que la estación resultante también destacaba por su belleza, aunque no tuvo un buen futuro, una pena.
Poco tiempo después, un accidente en el túnel de Park Ave. causado por el humo, desembocó en que la prohibición de la locomotora de vapor se extendiera a toda la ciudad.
Era el momento de dar el salto definitivo al tren eléctrico. A esto se sumaba que el edificio en sí de la estación se había quedado pequeño. Así surge la necesidad de una nueva estación… Grand Central Terminal.
El diseño de la nueva estación comenzó en 1903, y tras una década de construcción, se inauguró en 1913. A finales del siglo XX, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento habían deteriorado seriamente la terminal, lo que llevó a una gran restauración entre 1994 y 2000.
Para ponernos en situación de la importancia de la estación hay que recordar que antes los viajes de larga distancia eran toda una experiencia. Con sus comedores, compartimentos privados, portaequipajes,…
Esta nueva estación debía ser un gran monumento, pero no solo una gran fachada sino un diseño útil, práctico e innovador, adaptado a las necesidades en constante evolución.
Muy importante fue la figura de William Wilgus, en aquel momento ingeniero jefe del ferrocarril… Un gran visionario.
Ante tal situación se dio cuenta, no solo de la necesidad de una nueva estación que respondiera a los requisitos del momento, sino también de cómo debía de ser esta.
Enterrar las vías bajo el edificio, además de mejorar el tráfico ferroviario, proporcionaba un espacio de incalculable valor en el exterior, en una zona llena de gente y movimiento. La posibilidad de construir grandes edificios, comercios, hoteles, etc. era una realidad. Era lo que él mismo llamó “tomar riqueza del aire”, y ayudar así a financiar la estación.
Mejorar el tránsito y la comodidad de los pasajeros en la estación era una prioridad…
– Vías en dos niveles, uno para trenes de cercanías y otro para viajes de larga distancia, evitando así tanta aglomeración de viajeros.
– Utilización de rampas en lugar de escaleras que favorecían el transporte de equipajes y el tráfico de pasajeros.
– Etc.
El proyecto se aprobó en 1903, el mismo año en que Wilgus fue nombrado vicepresidente de New York Central Railroad, y comenzaron las obras.
Sin embargo, en 1907, tras un accidente relacionado con las locomotoras eléctricas que él mismo había defendido, Wilgus dimitió y se dedicó a labores de asesoría en proyectos ferroviarios.
Aunque el resultado final de Grand Central Terminal es precioso, tristemente las obras tuvieron un gran coste urbano, centenares de edificios demolidos.
Y en cuanto a la estación… Es impresionante. Hay que fijarse en todo: techos, suelos y paredes, puertas, ventanas y rejillas, lámparas, barandillas, relojes, fuentes para beber, entradas a los baños, quioscos, buzones, tablones, todas las decoraciones con motivos florales, guirnaldas,… Cada rincón cuenta con algo destacable.
Los arquitectos… Para el diseño de Grand Central Terminal se convocó un concurso en el que participaron varias firmas de arquitectura, entre ellas la prestigiosa McKim Mead & White, que construyeron Penn Station, la gran rival de Grand Central.
El ganador resultó ser Reed & Stem, pero se le “impuso” la ayuda de la firma Warren & Wetmore, una firma muy apreciada por las grandes familias de la época. Según algunas fuentes la decisión estuvo influenciada por el parentesco de Wetmore y Vanderbilt.
Ambas firmas formaron “Associated Architects,” y aunque la unión no fue fácil, si lo fue el gran resultado final.
Reed & Stem se centró en la ingeniería, funcionalidad, aportando grandes avances, y el diseño general y Warren & Wetmore en la estética y detalles del diseño tanto interior como exterior, como la elegante y gran fachada.
Decir que Warren & Wetmore también construyeron en 1928 New York Central Building (hoy Helmsley Building), ubicado justo al lado de la estación.
Durante la misma época se estaba construyendo Pennsylvania Station por McKim, Mead & White, también en estilo Beaux-Arts, inaugurada en 1910. Edificio precioso que tristemente fue demolido en 1963, para construir el Madison Square Garden.
La construcción de Grand Central Terminal ayudó a regenerar y revalorizar la zona. Impulsó la construcción de hoteles, comercios, y grandes edificios a su alrededor, dando origen al término Terminal City, un distrito muy valorado, lleno de vida.

También hay que destacar la construcción del Viaducto de Park Avenue en 1919, alrededor de la estación y que cruza Pershing Square. De piedra y acero, con sus arcos, farolas, las bonitas barandillas,… designado como “landmark” e inscrito en el Registro Nacional de Lugares Históricos.
Para ponernos en contexto en esta zona, algunos de los edificios más destacados de esta época fueron: Biltmore Hotel (1913), The Commodore Hotel (hoy Grand Hyatt New York) (1919), Bowery Savings Bank Building (1923), Pershing Square Building (1923), Graybar Building (1927), New York Central Building (hoy Helmsley Building, donde New York Central estableció su sede) (1929), Chanin Building (1929),… incluso Chrysler Building (1930).
Decir que muchos de ellos fueron diseñados por Warren & Wetmore en un estilo afín a la estación central, creando un entorno armonioso.
Y, a continuación, llega una época de altibajos. La Gran Depresión y la posterior 2ª Guerra Mundial frenaron el desarrollo urbano. Tras este periodo se asistió a un cambio importante en el aspecto de la zona, muchas de las construcciones residenciales de Terminal City fueron reemplazadas por rascacielos. En cierto sentido, una pena.
El tiempo pasa y con el aumento de los viajes en coche y en avión y el retroceso de los del tren, se llegó a plantear posibilidad de su derribo con el objetivo de utilizar el espacio para la construcción de algún edificio más rentable, dando paso a diferentes propuestas para ello.
La idea de derribo no prosperó y se construyó, en 1963, un rascacielos anexo. Hablamos del Pan Am Building, hoy Metlife Building.
Un hecho que pudo ayudar a la salvación de Grand Central Terminal fue la demolición en 1963 de Penn Station, un edificio muy apreciado arquitectónicamente, para dar paso al Madison Square Garden.
Esta pérdida generó una mayor conciencia sobre la importancia de preservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
A finales de los 60, las compañías New York Central y Pennsylvania se fusionaron en Penn Central.
Afortunadamente, la terminal contaba con grandes defensores de su conservación. De hecho, en 1975, se creó el Comité para Salvar Grand Central.
Muy interesante esta declaración de Jacqueline Kennedy Onassis para preservar edificios históricos de la ciudad… “¿No es cruel dejar que nuestra ciudad muera poco a poco, despojada de todos sus orgullosos monumentos, hasta que no quede nada de toda su historia y belleza para inspirar a nuestros hijos? Si no se sienten inspirados por el pasado de nuestra ciudad, ¿dónde encontrarán la fuerza para luchar por su futuro?”.
Y uno de los grandes apoyos fue la Comisión de Preservación de Monumentos Históricos designándola como “landmark”.
A pesar de haberse salvado del derribo, las décadas de los 60 y 70 no ayudaron nada al edificio. El deterioro, delincuencia y el abandono, dejaron su huella.
Había que enfrentarse a una gran restauración… Metro North fue quien la propuso, cambiando incluso el concepto de la estación, incluyendo ocio, compras, gastronomía, etc. con el objetivo de volver a convertirla en un símbolo, centro de la ciudad.
Instituciones como MTA (New York Transit Museum) desempeñaron un papel importante recaudando dinero para este proyecto.
La restauración comenzó a mediados de los 90, alargándose hasta el año 2000. Los trabajos afectaron a muchas partes de la estación, incluido el Main Concourse y su techo celestial para devolverlo a su estado original, Vanderbilt Hall, la escultura y reloj de la fachada, etc.
Se construyó una gran zona de ocio y gastronomía. Se añadieron más escaleras, ascensores, rampas,…
El nivel superior pasó a llamarse Main Concourse y el inferior Dining Concourse, espacio de restauración.
La actualidad… Tras pasar por diferentes propietarios, en 2018 llegó a manos de MTA (Metropolitan Transportation Authority), empresa pública que gestiona gran parte del transporte de Nueva York y está operada por MTA Metro-North Railroad.
Y es, precisamente, MTA quien lleva a cabo el proyecto “East Side Access”, el servicio de Long Island Rail Road a Grand Central, la apertura de una nueva terminal debajo de Grand Central, “Grand Central Madison”, con servicios modernos, arte, restaurantes y tiendas. Supone nuevas conexiones, nuevas vías, un tráfico más fluido de pasajeros, descongestiones en otras estaciones, etc. Con diferentes entradas desde la calle, se extiende aproximadamente desde 43rd St. a 48th St. De diseño moderno, vidrio y acero en contraste con el estilo Beaux-Arts de Grand Central.
Veremos cómo es “Grand Central Madison”.
Y ¿qué es Grand Central?
No es solo una estación, es un complejo de tiendas, gastronomía, oficinas, incluso una “police station”,… rodeada de rascacielos, hoteles, gente y el bullicio característico de Nueva York. De hecho, recordar que la zona se llamó «Terminal City».

El edificio… impresionante
El exterior , la fachada…
La entrada principal y su gran fachada se encuentra en 42nd St.
Este comentario del arquitecto Whitney Warren «Las ciudades modernas no tienen portales ni arcos de triunfo. Las verdaderas puertas son las estaciones de tren» da una idea de su concepción, de la impresionante fachada. De hecho, parece un arco de triunfo romano.

A destacar…
– El frontón coronado por la obra de Jules-Felix Coutan de 1914, llamada Glory of Commerce, un grupo escultórico que representa a Mercurio, dios del comercio, acompañado por Hércules, semidiós, símbolo de fuerza y Minerva, diosa de la sabiduría, la medicina y las artes.
– El reloj Tiffany de cuatro metros, de ópalo y bronce. Como curiosidad, es el único de toda la estación que no está adelantado. El resto tienen una diferencia de 1 minuto para que los pasajeros no pierdan el tren.
– Las grandes ventanas arqueadas con sus impresionantes rejas, las columnas, los ojos de buey rodeados de ornamentación en piedra, etc.
– La escultura de bronce de Cornelius Vanderbilt presidiendo, con su reconocible ropa y abrigo. Realizada en 1869 por Ernst Plassmann.

– Y, sin olvidarnos de las dos águilas posadas sobre esferas de hierro fundido, provenientes de la antigua estación Grand Central Station, que siguen “guardando” la estación.
Antes de pasar al interior, hablamos de los materiales, tanto del exterior como del interior… Piedra, granito, mármol, bronce, acero, vidrio, hormigón, los característicos azulejos de Guastavino,… grandes y variados materiales que le dan este estilo inconfundible.
El interior…
Nos podríamos quedar días y días descubriendo el interior de la estación, es una experiencia.

A lo largo de sus diferentes espacios nos vamos encontrando con una infinidad de elementos funcionales y decorativos,…
– Bellotas y hojas de roble, símbolos de la familia Vanderbilt, visibles en diferentes lugares como en las lámparas de araña de la sala de espera.
– Candelabros, lámparas,…
– Buzones, rejas de ventilación, fuentes para beber,…
– Relieves ornamentales.
– Letras G, C, T (Grand Central Terminal) que podemos descubrir en diferentes puntos como sobre algunas ventanas.
– Y, por supuesto, los increíbles techos de Guastavino.
– Etc.
Y hacemos un pequeño recorrido, centrándonos en lo más destacado…
Nos recibe una entrada, un pasillo, conocido como Jacqueline Kennedy Onassis Foyer, con su placa conmemorativa y una puerta presidida por la inscripción «A todos aquellos con cabeza, corazón y mano que trabajaron en la construcción de este monumento al servicio público”, enmarcada por guirnaldas de bronce y el reloj.
Vanderbilt Hall, la antigua sala de espera, situado, desde la entrada principal, antes de llegar a Main Concourse. Destacan sus enormes y largas ventanas y rejas de bronce decoradas con hojas de acanto, las puertas de mármol con sus decoraciones y el reloj, el techo ornamentado con sus grandes candelabros, las placas en conmemoración a los empleados que ayudaron a salvar vidas y sobre la figura de Vanderbuilt,… Una pena no verlo lleno de los antiguos bancos de espera.
Hoy día es un pequeño “Food Hall” y también se utiliza para eventos.
Y, bajando una pequeña rampa, llegamos a…

Main Concourse… Impresionante
Destaca por su bullicio, su vida, convirtiéndose en los grandes puntos de encuentro de la cuidad. ¿En qué hay que fijarse?:
– Comenzamos por su techo elíptico y abovedado, en el que destaca el mural “Celestial Celling” (Techo Celestial) o Cielo Estrellado, con las constelaciones del zodiaco, miles de estrellas, realizado por Paul César Helleu. Como curiosidad, este mural tiene algunos errores, está pintado al revés.
Aunque el creador explicó que la perspectiva era celestial y no fue corregido. El techo está bordeado por ventanas en arco coronadas por relieves.
El techo fue oscureciéndose con el paso de los años, curiosamente debido al humo del tabaco, y fue restaurado en la década de los 90.

– El quiosco de información… de mármol y bronce, con su famoso reloj de cuatro caras, de bronce y ópalo. Está regulado con el reloj atómico del Observatorio Naval de USA.
Esta caseta está conectada internamente por una escalera de caracol con el piso inferior (Dining Concourse).
La frase “Meet me at the clock!” (Nos vemos en el reloj) es famosa para referirse a este lugar como punto de encuentro.

– La enorme bandera americana que preside la sala desde los atentados del 11M, los mostradores y taquillas, hoy día muchas cerradas, las enormes ventanas en arco, los candelabros o las lámparas con forma de globo, las grandes escaleras de mármol, balaustradas y balcones desde donde se contempla todo el Main Concurse, los grandes túneles, las tablas informativas de salidas y llegadas de trenes, que han ido siendo renovadas y actualizadas con el tiempo,

y la decoración como las hojas de roble y bellotas sobre el reloj y bajo las escaleras,… en fin, todo es digno de atención en este vestíbulo dominado por el mármol rosa.
Decir que muchas de las decoraciones fueron diseñadas por Salières.
Es muy recomendable subir las escaleras y contemplar el vestíbulo desde la altura. Desde allí la vista parece transportarnos a otras épocas, desde los viajes de lujo a la de la guerra fría y los espías.
El Main Concourse no solo es la sala principal de la estación y un lugar de encuentro, es también un espacio para eventos, celebraciones, exposiciones y actuaciones de todo tipo.
¿Qué más hubo y hay en Grand Central Terminal?…
Más allá del Main Concourse, hay que destacar otros espacios:
El vestíbulo Inferior, justo debajo del Main Concourse conocido como Dining Concourse o Food Concourse, repleto de opciones gastronómicas, muchas de ellas tan conocidos como Shake Shack, Magnolia Bakery, Starbucks, Doughnut Plant,…

En este vestíbulo destacamos el quiosco octogonal de mármol para la venta de billetes, con sus relojes.
Curioso el rincón Leather Spa, dedicado al cuidado del calzado y “limpiabotas”.
Desde las entradas a los andenes, con sus decoraciones en la parte superior, se pueden ver perfectamente las vías.
¡Qué contraste de esta parte a la zona de andenes en sí! ¡Qué calor! Dining Concourse está genial y los andenes horribles.
Oyster Bar y Whispering Gallery que destacan por los span class=»Mio»>preciosos techos de azulejos, las bóvedas a prueba de fuego, diseñados por el arquitecto español Guastavino.

Oyster Bar, el restaurante más antiguo de Grand Central, inaugurado en 1913, igual que la estación. Además de los techos de Guastavino, ver las baldosas del suelo,…
Y al lado… The Whispering Gallery (Galería de los susurros), con los azulejos de Guastavino, zona rodeada por cuatro entradas en arco en la que la acústica hace que, hablando hacia la pared desde una esquina, alguien te puede escuchar en la esquina opuesta. Muy curioso, entre tanta gente y ruido conseguir hablar a distancia a través de la “pared”.
Ver… Guastavino
Grand Central Market, situado en Main Concourse, con entrada por Lexington Avenue. Como su nombre indica es un mercado con frutas, verduras, carne,… en fin, un mercado.
The Campbell… Conocido originalmente como el Apartamento Campbell, fue creado en 1923, con diseño de inspiración florentina, fue el apartamento del financiero John Campbell. Hoy día es un salón de cócteles que mantiene elementos originales como los techos.
Sala Biltmore, de 1915. Situada bajo el antiguo hotel Biltmore, al que estaba conectada directamente. Era conocida como “Sala de los Besos” ya que aquí llegaban los trenes y los pasajeros se reencontraban con sus allegados. Curiosamente, eran besos “rápidos” que debían seguir una normativa específica con sus restricciones. Poco a poco la sala cayó en desuso, pero ha sido recuperada. Actualmente, alberga paneles informativos que muestran parte del pasado de la estación.
The Station Master´s Office. Realmente la única sala de espera de la estación. En ella se conservan los bancos que estaban situados en la antigua sala de espera, Vanderbilt Hall. Destaca el mural de flores que decora las paredes.
New York Transit Museum Gallery & Store… objetos, juguetes, etc. con exposiciones y programación sobre el transporte de la ciudad.
En invierno se expone “Holiday Train Show”, una gran maqueta de trenes que recorren la ciudad de Nueva York.
Vanderbilt Tennis Club. Este espacio ha tenido diferentes inquilinos a lo largo de su historia, incluyendo una galería de arte y estudios de televisión de la CBS. El club de tenis fue propiedad de Donald Trump desde 1984 hasta 2009.
Grand Central Theatre… Antiguo teatro que funcionó desde 1937 hasta 1979, ubicado en lo que hoy es Central Cellars, una tienda de vinos situada en el Pasaje Graybar, Durante una renovación, se descubrió en el techo un mural muy parecido al del Main Concourse, que aún se puede ver.
Y, por supuesto, no podía falta su oficina de objetos perdidos (Lost & Found) donde gestionar los artículos que han sido extraviados.
Grand Central Post Office, situada en un edificio anexo en 450 Lexington Avenue (1909), esta oficina fue diseñada por los mismos arquitectos de Grand Central, en un estilo similar a la misma.
En 1992 se añadió una torre, obra de Skidmore, Owings & Merrill y actualmente acoge las instalaciones de United States Postal Service.
También, por un periodo de tiempo, llegó contar con The Grand Central Art Galleries (1922-1958) y Grand Central School of Art (1923-1944).
Y, contaba con los servicios que aquella época requería… sala de espera para mujeres, habitación con teléfonos, limpiabotas, barbería, servicio de doncellas,… todo lo necesario.
A modo de curiosidad… ¿Y qué pasaba con el equipaje?…
El complejo también incluía un edificio para la cantidad de equipaje manejado. Este edificio fue demolido en 1961 para dar paso al actual Metlife Building.
Y en el sótano… un mundo subterráneo con:
– Instalaciones de energía, muy protegidas, especialmente en periodos de conflictos, como la II Guerra Mundial.
– El llamado “Agujero de Carey” (Carey´s Hole). Un pequeño negocio de JP Carey que fue ampliándose hasta incluir barbería, lavandería, zapatería, servicio de limusinas, automóviles y autobuses al aeropuerto,… Esta zona también se ha utilizado como dormitorio de empleados.
– M-42, donde están ubicados convertidores de corriente. Es una zona de importancia y secreta para evitar posibles ataques.
Llegó a contar con un “hospital”… Grand Central Emergency Hospital, desde 1911.
Y, por supuesto, el Centro de Control de la estación que garantiza la coordinación y su buen funcionamiento.
Los Pasajes y las Rampas… muy representativos y visibles por toda la Estación Central.
Muy importantes en el concepto de diseño de Grand Central, ya que garantizan un sistema eficiente de circulación de viajeros.
Entre ellos…
Lexington Passage… con sus tiendas.
Graybar Passage… construido sobre el edificio Graybar. De estilo neorrománico, de mármol, con grandes arcos y bóvedas y sus candelabros de bronce, elementos decorativos y el mural en el techo, obra de Edward Trumbull de 1927, que rinde homenaje a la industria y la innovación.
Otros pasajes destacados son: Shuttle Passage, 42nd St. Passage,…
Y las rampas… Vanderbilt Avenue, The Oyster Bar, etc.

Por supuesto, hay más espacios destacados como pasillos, salas, etc., también con grandes materiales, elementos decorativos, lámparas, ventanas, escaleras, ascensores, suelos, etc.
Y nos detenemos en Grand Central North… Es la zona más “moderna” de la estación, de 1999. Da servicio precisamente a la parte situada más al norte de la misma. Es un conjunto de pasadizos que proporcionan acceso a partir de la calle 45, facilitando la conexión con el área norte de Midtown Manhattan. A nivel artístico destacan los mosaicos de Ellen Driscoll.
¿Y qué más nos encontramos al lado?…
Viaducto de Park Avenue… del que ya hemos comentado algo, es un viaducto elevado, que rodea Grand Central Terminal y llega a Park Ave. cruzando la propia estación y los icónicos edificios Metlife Building y Helmsley Building. Fue diseñado para descongestionar el tráfico. Nos ofrece buenas vistas de la estación.
El metro… Grand Central Terminal también está conectada con la red de metro de Nueva York.


Y en cuanto al exterior hasta es curiosa la cabina de teléfono situada en la esquina de 42nd St. y Vanderbuilt Ave., junto a una de las bonitas entradas a la estación.
Grand Central Terminal es una gran protagonista… Escenario de multitud de películas, series, programas de televisión y radio, literatura, fotografía, videojuegos etc.
Solo a modo de ejemplo, la podemos ver en Con la muerte en los talones, Armageddon, El rey pescador, El príncipe de las mareas, Men in Black, Arthur, Hello Dolly,… y mil más.
Y decir para terminar, que se pueden realizar tours, muy recomendable para conocer la historia, arquitectura y detalles de uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York.