Chrysler Building (405 Lexington Ave.) (1930)
El resumen… Gran icono del estilo art déco, con 319 metros de altura, 77 plantas, 32 ascensores, gran variedad de materiales y mucho más…

Diseñado por William Van Alen para la corporación Chrysler, en realidad para su presidente, Walter Chrysler.
De granito negro, mármol blanco, acero inoxidable (Nirosta), ladrillo blanco, negro y gris, cristal,…
Increíblemente su construcción se realizó a una media de 4 plantas por semana, durante la cuales tuvo en competencia, por construir el edificio más alto del mundo, con 40 Wall Street Building (Trump Building) de Craig Severance. Sin embargo, Van Alen tenía una sorpresa bajo la manga, una aguja, conocida como “Vertex”, de 60 metros, de acero inoxidable (Nirosta), que se construyó en secreto en el interior y se colocó en 1929, un día antes del “Jueves Negro” (crack de la bolsa),ganándose así dicho reconocimiento.
El edificio se completó e inauguró en 1930, pero poco le duró la alegría de ostentar este título, menos de un año (desde Mayo de 1930 a Mayo del 31), cuando fue superado por el Empire State Building.
La ornamentación se inspira en los coches Chrysler de la época… como los tapacubos de la torre y las réplicas de los radiadores del piso 31. En el piso 61 destacan las cuatro gárgolas de cabezas de águila.
Visitar el lobby es casi obligado. Hoy día se puede entrar y es posible hacer fotos.
Como gran resumen… Es precioso.
¡¡¡Y por la noche iluminado!!!
Toda la historia de Nueva York de la que habrá sido testigo el Chrysler Building.
Una pregunta habitual es ¿Qué edificio es más bonito, el Chrysler o el Empire State Building? Los dos son espectaculares, pero para gustos…, aunque yo no dejaría de lado al Flatiron Building.
El interior del edificio es precioso, con el gran mural del techo que representa imágenes del progreso, los transportes y la energía. Además, los ascensores, el primer reloj digital del mundo, las columnas octogonales, el suelo de travertino, los marcos para noticias, buzones, las escaleras, las puertas de entrada y salida, las lámparas, la ornamentación,…
Por supuesto tiene designación de “landmark” (incluso el vestíbulo interior) y está inscrito en “U.S. National Register of Historic Places”.
Mucho más del Chrysler, profundizando…
Un gran símbolo, en muchos sentidos,…
Símbolo indiscutible de la ciudad de Nueva York, un emblema.
Símbolo del éxito, de la fuerza y del progreso de la industria y del comercio. De hecho, el diseño del edificio fue una conmemoración a ellos.
Por supuesto, uno de los grandes símbolos del estilo arquitectónico Art Déco.
Símbolo de la imagen, ambición y sueño de un hombre.
Y uno de los grandes iconos románticos de Nueva York.
Indiscutiblemente forma parte de la historia de esta ciudad.
Es precioso por sí mismo y merece un gran apartado.

Fue diseñado por William Van Alen para Walter Chrysler, un gran edificio símbolo de su gran corporación Chrysler, una compañía en crecimiento en aquel momento. Aunque fue construido para su empresa, fue financiado personalmente por él y, según su autobiografía, lo hizo para que sus hijos pudieran heredarlo y tener algo de lo que responsabilizarse.
Desde luego invita a mirar hacia arriba y fijarnos en todos sus detalles.
Si es bonito de día, ya de noche iluminado… Una iluminación que puede cambiar por ocasiones especiales.
Inaugurado oficialmente en Mayo de 1930, aquí estuvo la sede de la corporación Chrysler hasta la década de los 50.
Por supuesto tiene designación de “landmark” y está inscrito en “U.S. National Register of Historic Places”.
Como curiosidad, ha recibido numerosos elogios…
En una encuesta realizada por el Skyscraper Museum, en 2005, a arquitectos, ingenieros, críticos, etc., para elegir los 10 rascacielos favoritos de Nueva York, entre 25 opciones, el 90% mencionó el Chrysler entre los diez primeros, situándolo como resultado final en primer lugar.
En 2007, AIA (Instituto Americano de Arquitectos), elaboró la lista “America’s favorite architecture”, con los 150 edificios más queridos y reconocidos de América y el Chrysler se posicionó en 9º lugar.
Y, como estos, muchos más reconocimientos a lo largo de su vida.
Pero… ¿Quién fue Walter Chrysler?
Un gran visionario, emprendedor, ingenioso,… uno de los fabricantes de automóviles más importantes, influyentes e icónicos de la historia de la automoción.
Un poquito de su andadura…
Walter Chrysler trabajó en grandes empresas del sector, como Buick Motor, a la que se incorporó en 1912.
Buick fue adquirida por la General Motors, empresa en la que Walter ascendió rápidamente. Sin embargo, algún que otro problema con su director, William C. Durant, le llevó a abandonar la compañía.
Continuó su trayectoria en diferentes empresas y, en 1924, presentó un coche con su nombre al que incorporó grandes innovaciones, como los frenos hidráulicos.
Fue un éxito en ventas y Maxwell Motors Company, la empresa en la que trabajaba en aquel momento, paso a ser Chrysler Corporation.
Comenzó así una gran expansión y, en 1928, adquirió Dodge Brothers. Ya era una de los grandes, a la altura de Ford y General Motors.
Así, en el momento que Chrysler abandonó la presidencia, su compañía ya ocupaba el segundo lugar en la industria automovilística.
Como curiosidad decir que Walter Chrysler escribió una autobiografía con su historia desde sus comienzos hasta su gran éxito.

El edificio…algo de su historia
Comenzamos por el lugar que ocupa el Chrysler… arrendado por William H. Reynolds a “Cooper Union for the Advancement of Science and Art” (institución de educación superior) a quien pertenecía desde 1902.
En 1927 Reynolds contrató a William Van Alen para diseñar el llamado “Reynolds Building”.
Sin embargo, Reynolds no pudo ejecutarlo y en 1928 Chrysler adquirió la deuda que Reynolds tenía tanto del proyecto como del sitio en cuestión y, ese mismo año, se demolió lo ya construido y comenzó la construcción de su gran edificio… El Chrysler Building, que, por cierto, fue financiado personalmente por Walter Chrysler para que pudiera ser heredado por sus hijos.
Para poner la zona en contexto en aquel momento… decir que el edificio cercano “Chaning Building”, estaba en construcción al mismo tiempo, poco después comenzaría la del Daily News Building y, por supuesto, Gran Central Terminal ya estaba dominando la zona.
Tras la muerte de Walter Chrysler en 1940, el edificio pasó a manos de su familia.
En 1952 se construyó un anexo al edificio, obra de Reinhard, Hofmeister & Walquist, llamado Chrysler Building East.
En 1953, la familia Chrysler vendió ambos edificios a William Zeckendorf, aunque mantuvo su nombre.
Desde finales de los años 50, cuando el Chrysler Building fue adquirido por Sol Goldman y Alex DiLorenzo, el edificio ha tenido diferentes propietarios como Massachusetts Mutual Life Insurance Company, Jack Kent Cooke o Tishman Speyer y Abu Dhabi Investment Council o Aby Rosen y Signa Holding.
A lo largo de su vida ha pasado por diferentes épocas en las que se han realizado varias e importantes reformas y renovaciones, como la fachada, los murales del lobby, la aguja,…
Es importante destacar que Cooper Union, la universidad privada, es la propietaria del terreno en el que se asienta el edificio y su nombre figura en la escritura. Existe un contrato de arrendamiento de 150 años para el terreno y el edificio, que sigue vigente en la actualidad.
Fueron tiempos de rivalidad…
No hay que olvidar que hablamos de una época dominada por “una carrera hacia el cielo” como lo definían los medios de comunicación. ¿Quién construiría el rascacielos más alto del mundo?
En aquel momento el edificio más alto era el Woolworth Building, que ostentaba ese título desde 1913.
Pero… ¿cuál fue su máxima competencia…?
El edificio 40 Wall Street (hoy Trump Building) diseñado por H. Craig Severance.
Aunque, inicialmente, estaba programado para ser más bajo que el Chrysler, Severance, al enterarse de la intención de Chrysler, aumentó la altura de su proyecto.
Así surgió la gran “guerra” entre Severance y Van Alen para conseguir el ansiado título de ser el rascacielos más alto del mundo, llegando a un punto en el que el 40 Wall Street proclamó públicamente su victoria.
Pero Van Alen tenía una sorpresa, una aguja llamada Vertex, de 60 metros de altura y de acero inoxidable (Nirosta). Esta aguja se construyó por piezas y en secreto en el interior y fue elevada y colocada en un tiempo récord, y en tan solo 90 minutos el Chrysler Building se convirtió en el edificio más alto del mundo.
Se descubrió el 23 de octubre de 1929, un día antes del “Jueves Negro” (“Black Thursday”), el crack de la bolsa de Nueva York.
Por supuesto, se asistió a un gran debate sobre si la aguja debería contar o no para obtener dicho título. Y, aunque finalmente se reconoció, poco duró la alegría al Chrysler porque 11 meses después llegó el Empire State Building y se lo arrebató.
Aunque el edificio fue diseñado por Van Allen, realmente fue el propio Walter Chrysler quien impulsó los cambios realizados en el diseño para convertirlo en el rascacielos número uno en altura.
Como curiosidad, Van Alen y Severance habían sido socios, se conocían bastante, pero su relación no terminó especialmente bien.
La relación entre Chrysler y Van Alen tampoco fue tan “bonita”. De hecho, acabaron en los tribunales debido a que Chrysler no quiso pagarle acusándolo del cobro de comisiones. Y, aunque Van Allen ganó la batalla legal, su carrera se debilitó… fue el Chrysler Building su gran obra y quien le puso “fin”.
Y, entre todo esto, hay que tener en cuenta que todo este conflicto tuvo lugar en el contexto de la Gran Depresión.

La arquitectura…
Es el gran símbolo Art Déco de la ciudad de Nueva York. El Chrysler se construyó como edificio de oficinas, dedicado al comercio y la industria. Uno de sus retos fue conseguir un buen ambiente de trabajo, con mucha luz y aire.
No hay que olvidar que se levantó en un momento de anhelo por el reconocimiento como el edificio más alto del mundo.
En cuanto a sus “dimensiones”… 319 metros de altura, 77 plantas, 32 ascensores de Otis Elevator Company, 3.862 ventanas, más de 3.800.000 ladrillos,… y con su enorme vestíbulo de 3 plantas y sus grandes entradas.
Hay que destacar que se construyó a un ritmo impresionante, a una media de 4 plantas por semana y, afortunadamente, aún con esa rapidez, no hubo ningún fallecido.
En cuanto a la arquitectura hay que destacar…
– La cúpula brillante, su corona, en forma de pirámide, de acero inoxidable, llamado “Nirosta”, con ventanas en forma triangular formada por 7 arcos escalonados que nos recuerdan a los rayos del sol. Se asemeja a los tapacubos de los coches, una de sus señas de identidad.
– La gran aguja, construida en secreto en el interior, clave para obtener el reconocimiento del rascacielos más alto del mundo.

– La ornamentación… Basada en los coches Chrysler de la época con detalles como:
Piso 61… con sus esquinas decoradas con gárgolas, cabezas de águilas americanas que aluden a las de los adornos del capó de los coches Chrysler.
Piso 31… en cada esquina se encuentran adornos alados que recuerdan a las tapas de los radiadores de los coches Chrysler de 1929.
En este mismo piso hay también decoración que simulan los tapacubos y ruedas de los automóviles.
Más ornamentación… Vemos en el piso 24 cada una de las esquinas culminada con piñas. En algunos pisos se pueden distinguir columnas decorativas de color blanco.
En general, junto a las ventanas colocadas de tal forma que dan aspecto de rejilla, la fachada del Chrysler tiene apariencia de tiras (“strips”), bandas horizontales y verticales que le dan ese estilo tan característico.
La parte superior del edificio va estrechándose por lo que algunos pisos no podían albergar oficinas y se utilizaron para otros usos como para alojar transmisores de radio y otros tipos de equipamientos. Durante muchos años se destinaron para antenas de TV que después se trasladaron al Empire State Building. Este fue el caso de la cadena de Televisión WCBS que transmitió desde aquí en las décadas de 1940 y 1950 hasta que se mudó al Empire.
Los materiales… gran variedad y gran calidad
Granito negro, mármol blanco, ladrillo negro, blanco y gris, cristal, acero inoxidable (Nirosta) que podemos ver en multitud de elementos como en ventanas de las tiendas, puertas, y muchos más en el vestíbulo,…
A modo de curiosidad decir que “Nirosta“, acrónimo alemán que significa acero inoxidable, es una aleación desarrollada en Alemania por Krupp.

Las entradas… Tiene 2 grandes entradas, una en Lexington St. y la otra en 42nd St., de 3 pisos cada una y una pequeña puerta en 43rd St., de un solo piso.
Se caracterizan por su diseño total Art Déco, dominadas por el metal, con grandes paneles de vidrio, enmarcadas por su característico granito negro en contraste con el blanco.
Y las preciosas puertas giratorias (me encanta su nombre en inglés “Revolving doors”) y los escaparates de los comercios de metal y granito negro, tan bonitos. A destacar la puerta de algún comercio por su ornamentación de acero y unas farolas muy bonitas,…
¿Qué novedades introdujo?… Fue un edificio pionero en diferentes aspectos:
– Un sistema de insonorización que reduce el ruido exterior.
– Una división interior de acero que permite adaptarse a las diferentes necesidades de las oficinas e inquilinos.
– Cables de telefonía y electricidad por debajo del suelo.
– La gran rapidez de los ascensores, una posible velocidad más allá de lo permitido en aquel momento.
– etc.

Interior… ¿Qué decir? Solo que es precioso
Un lobby (vestíbulo) en el que se respira el estilo Art Déco por todo el espacio. Nos transporta directamente a la década de 1930.
Destaca el mural del techo llamado «Transport and Human Endeavor» (Transporte y Esfuerzo Humano), de Edward Trumbull, de 1930, que representa imágenes del progreso, los transportes y la energía. Muestra escenas de la propia línea de montaje de Chrysler, el avión “Spirit of St. Louis” a través del Atlántico y el propio edificio Chrysler.
EL folleto oficial de la inauguración del Chrysler definía la imagen como “un gigante musculoso cuyo cerebro dirige su energía ilimitada hacia la consecución de los triunfos de esta era mecánica”.
Un vestíbulo de lujo en cuanto a materiales… mármol rojo africano y azul, ónix, acero “Nirosta”, madera, etc.
Se han realizado diferentes restauraciones, una de ellas a finales de los años 70 y otra a finales de siglo en la que se devolvió al mural su aspecto original.
¿Y los ascensores?… No pueden ser más bonitos y más representativos del estilo Art Déco, tanto por dentro como por fuera.
32 ascensores agrupados en conjuntos de cuatro que conducen a diferentes pisos y fabricados por Otis Elevator Corporation.
Ascensores con diferentes diseños, sobre todo en el techo. Puertas de distintos tipos de madera y metal. Gran trabajo de marquetería.
Los ascensores cerrados parecen palmeras, abanicos,… y abiertos muestran figuras cuadradas de inspiración egipcia.
Me encanta esta frase de Vincent Curcio sobre los ascensores, en su libro sobre la vida de Walter Chrysler: “están entre los pequeños espacios cerrados más hermosos de Nueva York, y es justo decir que nadie que los haya visto o estado en ellos los ha olvidado».
No sé cómo, pero hay que entrar a verlos.
Pero en el lobby hay mucho más a destacar… las lámparas, el primer reloj digital del mundo, las grandes columnas octogonales, la pared con la representación de diferentes oficios de la construcción, los marcos para noticias, buzones, las escaleras, las puertas de entrada/salida con su decoración, las barandillas, el suelo tan bonito de travertino, y mucho más a descubrir.
Y todo ello con una agradable iluminación.
Antes no se podía hacer fotos en el interior, pero, afortunadamente, ahora parece que tenemos esa suerte.
¿Y qué más albergaba el Chrysler en su día?…
Un observatorio en el piso 71, llamado “Celestial”.
Parece que era un observatorio algo incómodo debido a sus ventanas triangulares y pequeñas que no ayudaban mucho a ver el exterior. Al abrir el del Empire State Building, este observatorio fue “apagándose” hasta cerrar en 1945. Por ello se destinó a otros fines como a albergar antenas de TV.
Un sótano, al que acceder por una escalera desde 42nd St., que conducía directamente a Grand Central. Walter Chrysler financió la entrada directa desde su edificio al metro.
Y, por supuesto, el CloudClub… Un Club privado, un clásico de la sociedad de aquella época. Nos podemos imaginar en qué consistía… un lujo, exclusivo de la élite de la ciudad. De hecho, no estaba accesible a todo el mundo, sus miembros debían ser aceptados. Su inauguración en 1930 fue un gran acontecimiento del momento.
Situado en los pisos 66 al 68 y realizado con madera, cristal, granito, mármol y bronce, etc., con murales, comedores privados,… en fin, debía de ser imponente.
Pero todo pasa de moda y, con el traslado de la empresa Texaco, su mejor inquilino, en 1977, a otro lugar, la clientela buscó otro espacio de reunión y el Cloud Club cerró sus puertas a finales de los 70.
¿Qué pasó con lo que había? ¿Quién sabe?
Ni pensar todo lo que habrá visto este Club
Como curiosidad decir que cuando abrió el edificio, también albergaba una exposición de los coches Chrysler, abierta al público. La exposición fue cerrada antes de la Segunda Guerra Mundial.
Al parecer Chrysler disponía de algunos pisos como oficinas privadas y residencia, aunque no muy utilizada.
Tristemente no se pueden realizar tours por el edificio, hoy solo se puede visitar el lobby, aunque con lo bonito que es, eso ya es mucho.
Zonificación
Como todos los edificios de la época tuvo que adaptarse a la Ley de Zonificación de 1916, que obligaba a que los edificios dejaran pasar la luz y el aire a la calle. De ahí la forma del Chrysler, con los pisos superiores más estrechos, para cumplir estos requisitos.
Inquilinos… ¿Quién ha pasado por el Chrysler?
Indiscutiblemente el más importante fue La Corporación Chrysler, desde 1930 a 1950.
A destacar también, como inquilino original, a Texaco, empresa petrolera, hasta 1977, cuando se trasladó al Rockefeller.
El resto de inquilinos ha sido muy variado, desde agencia creativa, marketing, musicales, firma de abogados, hasta inmobiliaria.
Es un gran protagonista, ¿Dónde lo hemos visto?…
Es uno de los básicos de la ciudad, de los más fotografiados.
Ha aparecido en películas, publicidad, arte, música, juegos, etc. en numerosas ocasiones.
Solo modo de ejemplo… en Godzilla, Deep Impact, Armageddon, Spider-Man, Sex and the City, etc.
Como curiosidad también iba a aparecer en King Kong, pero finalmente fue el Empire quién le quitó el protagonismo.
Comentar que me encanta esta foto https://past.vanalen.org/projects/120th-anniversary-celebration/ en la que el Chrysler también fue algo protagonista.
Se realizó en un baile organizado por la Society of Beaux-Arts en 1931. En ella, seis arquitectos, incluido Van Alen, aparecen disfrazados con los edificios que ellos mismos diseñaron. Es genial.
Pero no es el único Chrysler…
Nos referimos a Chrysler Center… El conjunto formado por Chrysler Building, Chrysler Building East y Chrysler Trylons.

Chrysler Building East (666 Third Avenue) (1952). De estilo internacional, es el edificio oscuro que vemos al lado del Chrysler original. Antes conocido como Chrysler Kent, fue diseñado por Reinhard, Hofmeister & Walquist y renovado por Philip Johnson sin alterar su estilo. De ladrillo blanco, granito negro y cristal. La construcción de este edificio supuso un gran inicio del cambio de la zona, de edificios viejos a zona moderna de oficinas.

Chrysler Trylons (2001). Espacio comercial de 3 pisos, situados entre los otros dos edificios Reconocible por las tres enormes pirámides de acero y vidrio, entrelazadas entre sí. Fue diseñado por Philip Johnson.
Nos recuerdan a las ventanas triangulares de la corona del Chrysler.
Aquí está el conocido restaurante “The Capital Grille Chrysler Center”.